EL PUEBLO ELIGE


Publicado en LAZARSFELD, Paul F. - BERELSON, Bernard - GAUDET, Hazle. El pueblo elige. Estudio del proceso de formación del voto durante una campaña presidencial, Ediciones 3, Buenos Aires, 1962.

GÉNEROS PERIODÍSTICOS EN LAS AGENCIAS DE NOTICIAS


Por José Manuel Rivas Troitiño. Profesor Asociado de Periodismo. UCM

Publicado en la Revista de estudios sobre el mensaje periodístico, Universidad Complutense de Madrid, número 5, 1999. Enlace.

MODELOS DE LA COMUNICACIÓN

El catedrático español, Miguel Rodrigo Alsina, desarrolló la temática vinculada con los modelos de la comunicación. El texto es publicado por la Universidad de Barcelona en el Portal de la comunicación.

Investigación en comunicación en América Latina


Por Luis Ramiro Beltrán

Comunicólogo, periodista y escritor boliviano. Premio Mundial de Comunicación McLuhan-Teleglobe del Canadá (1983) y Premio Nacional de Periodismo de Bolivia (1997).
Publicado en Revista Chasqui, número 100.






¿Cuándo comenzó la investigación científica de la comunicación social en América Latina?Estudios recientes, propiciados por el insigne comunicólogo brasileño José Márques de Melo, sitúan al origen de aquella actividad entre fines del primer tercio y la mitad de la década de 1920.
Lo detectan en unas cuantas obras sobre periodismo publicadas a partir de entonces por unos pocos estudiosos. Señalan que ellos comenzaron a sustituir al tradicional y preponderante método histórico-jurídico por una primera aproximación al método científico, al obtener información de fuentes hemerográficas y bibliográficas y de registros de entrevistas, y al recurrir al análisis comparativo de datos. Identifican como pioneros de ese emprendimiento a Sobrinho Barbosa Lima, periodista brasileño; a Gustavo Adolfo Otero, periodista, escritor y diplomático boliviano; a Carlos Andrade Rizzini, periodista y empresario de prensa brasileño; y a Octavio de la Suarée, periodista y político cubano. E indican que sus textos más expresivos de tal innovación fueron estos: O Problema da Imprensa, de Barbosa Lima (1923); La Cultura y el Periodismo en América, de Otero (1925, 1a. edición y 1953, 2a. edición aumentada y revisada); O Libro, o Jornal e a Tipografía de Rizzini (1946); y Socioperiodismo, de De la Suarée (1948).
En 1963 dos estudios seminales marcaron el nacimiento de la corriente de pensamiento académico, que unos años después llegaría a constituir la vigorosa y crítica “Escuela Latinoamericana de Comunicación”. Uno fue el libro Comunicación y Cultura de Masas, del investigador venezolano Antonio Pasquali, filósofo de la cultura identificado con las ideas de la “Escuela de Frankfurt”. El otro fue el libro Conducta, Estructura y Comunicación, del investigador argentino Eliseo Verón, filósofo y semiólogo identificado con el pensamiento marxista. Ambos científicos son, por tanto, reconocidos como los precursores.
Pasquali diferenció la información, unilateral, mecánica y poco racional, de la comunicación, bilateral, interactiva y racional. Acotó que la información es masificante y dominadora, en tanto que la comunicación es individualizante y ajena al sometimiento del receptor de los mensajes al emisor de ellos. Hizo análisis crítico de los medios, especialmente los audiovisuales, en su país. E iría a proponer más tarde bases para una política de comunicación y cultura para el mismo.
Verón estudió el papel de la ideología en la comunicación masiva, advirtiendo que no debía confundirse la función expresiva de los mensajes con su operación ideológica. En consecuencia, planteó que es responsabilidad del comunicólogo revelar la real función de los mensajes más allá de la aparente. Y advirtió que, puesto que el sentido se genera en la recepción, la formulación teórica no debía confinarse a la producción.En la década de 1960A lo largo del decenio del 60 fue aumentada, propiciada por el CIESPAL en materia de periodismo, la investigación en comunicación en la región. Pero los casos en que ella se hacía bajo un enfoque crítico eran aún muy pocos. Fue a principios de la década de 1970 que ese tipo de estudios comenzó a aumentar conforme iba emergiendo -sin anuncio, directorio ni estatuto- una comunidad latinoamericana de investigadores científicos consciente de la deplorable realidad latinoamericana y dispuesta a contribuir a cambiarla en pro de la verdadera democracia.
En noviembre de 1970, en un seminario auspiciado en Costa Rica por la Fundación Ebert y el CIESPAL se presentó a debate el primer análisis crítico general del sistema y del proceso de comunicación en la región latinoamericana. Fue un “diagnóstico de la incomunicación”, pues halló evidencia de que los medios masivos de comunicación concentraban la difusión de sus mensajes en la población urbana pudiente, en tanto que su alcance de la población rural sumida en la pobreza iba de nulo a mínimo, especialmente en los casos de la prensa escrita y la televisión. El contenido de dichos mensajes, del todo ajeno al campesinado, prefería lo trivial y lo sensacional a lo sustantivo y a lo útil para procurar el desarrollo nacional. Más aun, en diversas formas los medios contribuían al mantenimiento del status quo propicio a la perpetuación de la dominación oligárquica en desmedro de las mayorías oprimidas. La propiedad de aquellos era mayoritariamente privada y mercantil, y en algunos casos monopólica.
También en 1970, la investigación denunció la dependencia de la comunicación masiva latinoamericana del poderío comercial y político de los Estados Unidos de América. Se distinguió en ello el abogado y demógrafo belga Armand Mattelart, radicado entonces en Chile, desde donde produjo importantes análisis críticos de enfoque marxista sobre la naturaleza de ese fenómeno al que identificó como “imperialismo cultural”. Esos y otros estudios verificaron que:
cuando menos dos tercios del tráfico noticioso internacional sobre Latinoamérica estaba a cargo de la Associated Press y la United Press;
firmas estadounidenses manejaban la mayoría de los anuncios de las corporaciones transnacionales, de las encuestas de opinión y de los estudios de mercadeo; y,
un alto porcentaje de las películas cinematográficas y de los programas de televisión provenían de los Estados Unidos de América y también lo hacían, en traducciones o adaptaciones, revistas populares incluyendo las de historietas.
Comunicación popular democráticaOtra importante línea de investigación establecida a principios de los años del 70 fue la de la comunicación popular democrática llamada “horizontal” por ser bidireccional y no autoritaria, “alternativa” por ser contestataria a la dominación interna y “participatoria” por ser protagonizada por gente del pueblo raso. Este rubro produjo valiosos testimonios de los diversos formatos de tal comunicación, creativamente forjados por grupos comunitarios en varios países de la región, gradualmente a partir de principios de los años del 50, y con profusión e intensidad en los del 60 y del 70, a menudo con respaldo de la Iglesia Católica especialmente en cuanto a radio educativa.

La práctica antecedió así por muchos años a la teoría que solo comenzó a ser formulada a lo largo del primer tercio de la década de 1970, en buena parte bajo el estímulo del pensamiento innovador del destacado educador brasileño Paulo Freire. Entre los precursores en este empeño sobresalieron Frank Gerace (Estados Unidos), Juan Díaz Bordenave (Paraguay), Joao Bosco Pinto (Brasil), Mario Kaplún (Uruguay), Daniel Prieto (Argentina), y Francisco Gutiérrez (España). Y entre los proponentes de reemplazar el modelo clásico de comunicación planteado por Harold Laswell por modelos de comunicación democrática -basados en la fórmula acceso-diálogo-participación- estuvieron Rafael Roncagliolo (Perú), Fernando Reyes Matta (Chile) y Luis Ramiro Beltrán (Bolivia).

En 1974, la UNESCO llevó a cabo en Bogotá, Colombia, la Primera Reunión de Expertos sobre Políticas Nacionales de Comunicación. Encomendó a Luis Ramiro Beltrán la preparación de un conjunto de bases conceptuales y operativas para la reflexión en ella. Los expertos latinoamericanos participantes acogieron dicho punto de partida y, como producto de sus deliberaciones, produjeron un sólido informe propositivo como agenda para la Primera Conferencia Intergubernamental Latinoamericana sobre la materia. Al conocerlo, la Asociación Interamericana de Radiodifusión (AIR) y la Sociedad Interamericana de Radiodifusión (SIP) desataron una intensa y virulenta campaña contra lo que consideraban un atentado contra la libertad de información, pero no lograron obligar a la UNESCO a que cancelara la Conferencia Intergubernamental prevista. En efecto, ella se realizó en 1976 en San José de Costa Rica y -basándose en las formulaciones de Bogotá pese a la objeción de la AIR y la SIP- culminó con la emisión de una histórica declaración y con la aprobación de un conjunto de resoluciones para que los gobiernos latinoamericanos establecieran aquellas políticas por acuerdo pluralista y consensual entre los interesados.El NOII en la década de 1970El pensamiento latinoamericano también hizo valiosos aportes al encendido debate mundial de los años 70 sobre la propuesta de los Países No Alineados de un Nuevo Orden Internacional de la Información (NOII), así como a las cruciales deliberaciones de la Comisión MacBride de la UNESCO.

Desde el comienzo de la década de 1970 se formularon severas críticas a la investigación sobre comunicación basada en la orientación y en la metodología estadounidense, principalmente instrumental, para persuadir a la gente de que no se opusiera al mantenimiento de la dominación. Se reprochó al positivismo y al funcionalismo, denunciando como nocivo el énfasis en el estudio de los efectos. En 1973, el CIESPAL y la Fundación Ebert auspiciaron un seminario latinoamericano en investigación sobre comunicación. Admitiendo la naturaleza dependiente de la teoría y de la metodología vigentes en la región, los participantes de este histórico encuentro propusieron la búsqueda de alternativas apropiadas a la problemática de la región. En 1974 se dio a conocer el primer inventario analítico abarcador de las investigaciones hasta entonces realizadas en la región. Este llegó a la conclusión de que aquella tarea había sido mayormente una “indagación con anteojeras”, por no haberse compaginado con la realidad latinoamericana tan distinta de la estadounidense. Y en 1976 salió a la luz una crítica aguda y pormenorizada a las premisas, los objetos y los métodos foráneos que estaban siendo indiscriminadamente empleados en aquella indagación. Ella censuró la “glorificación de hechos y cifras”, desahució la validez para la región de la teoría de la “difusión de innovaciones” y terminó abogando por que se forjara una “comunicología de liberación”.
En suma, aproximadamente desde fines del primer tercio de la década de 1960 hasta el término de la de 1970, los adherentes a la Escuela Latinoamérica de Comunicación -rebeldes francotiradores comprometidos con el ideal democrático- supieron cumplir con lucidez, denuedo y firmeza la misión transformadora que se habían impuesto: demandar que la ciencia se ponga al servicio del cambio justiciero en favor de los más.

La revista 'Latina' de comunicación social de la ULL lidera el índice de impacto en publicaciones españolas de su área




SANTA CRUZ DE TENERIFE, 22 Jun. (EUROPA PRESS) - La revista 'Latina' de Comunicación Social (RLCS) de la Universidad de La Laguna (ULL) se acaba de colocar en el primer lugar en la reciente actualización del índice de impacto acumulativo 2003-2008 del Índice de Impacto de las Revistas Españolas de Ciencias Sociales y Comunicación (IN-RECS).
Según informó la ULL este baremo lo elabora cada año el Grupo de Investigación EC3: Evaluación de la Ciencia y de la Comunicación Científica, de la Universidad de Granada, entre veinticinco revistas científicas españolas dedicadas a esa área de conocimiento. Es la primera vez que una revista de la institución tinerfeña logra este puesto.
RLCS, dirigida por el catedrático de Periodismo José Manuel de Pablos Coello, figura en la primera posición, con 64 citas y 135 artículos publicados, lo que origina un índice de 0,5 citas por artículo. Las revistas científicas que logran un índice 1 son consideradas las mejores revistas mundiales de cada especialidad. La revista que ocupa la segunda posición muestra 32 citas con 126 artículos y un índice de 0,3.
Esta revista de la ULL ocupa el puesto 63 mundial, definido por un equipo de la Universidad de Barcelona por medio de la Matriu d'Informació per a l'Avaluació de Revistes, MIAR, que contempla 294 registros, la mayoría del ámbito anglosajón, más de 150 de las cuales están situadas en posiciones más bajas que la revista de La Laguna.
La revista se edita en la Facultad de Ciencias de la Información de la ULL desde 1998 y es una de las seis revistas españolas de esta especialidad declaradas "revistas fuente" o de referencia. Las otras revistas de este grupo de cabeza son las editadas en la Universidad Autónoma de Barcelona, Universidad de Pamplona, Universidad del País Vasco, Complutense de Madrid y Huelva.
Editada en internet, es la revista de comunicación en línea decana de las españolas. Se ocupa de la edición de la revista el grupo de investigación registrado en la ULL Laboratorio de Tecnologías de la Información y Nuevos Análisis de Comunicación, el mismo cuyas instalaciones precisamente quedaron por completo destruidas en el incendio del pasado 19 de marzo.

Corriente del Determinismo Tecnológico



Corriente del Determinismo Tecnológico

Investigadores principales: Harold Innis, Herbert Marshall Mcluhan.

Ámbito de estudio:
Determinismo tecnológico: Tendencia a conceder la primacía al potencial de determinada tecnología de comunicación para los cambios sociales, subordinando las otras variables.


Contexto histórico:
El historiador económico Innis (primer teórico de este campo)
Fundó la Escuela de Toronto de pensamiento sobre medios de comunicación después de la Segunda Guerra Mundial.

Atribuye los rasgos característicos de las civilizaciones de la antigüedad a los modos de comunicación dominantes, que favorecían a una determinada forma social.
Ej: En la Grecia antigua, una tradición oral y un alfabeto flexible favorecieron la inventiva y la diversidad e impidieron la aparición de una clase sacerdotal que monopolizara la educación.
La fundación y perduración del Imperio romano se vieron favorecidas por una cultura de la escritura y del documento, en la que se pudieron basar instituciones jurídico - burocráticas capaces de administrar provincias lejanas.
La imprenta desafió, a su vez, el monopolio burocrático del poder y fomento el individualismo y el nacionalismo.

La obra de Innis gira alrededor de dos principios organizadores
1. La comunicación conduce, con el tiempo, a la monopolización por un grupo o clase de los medios de producción y de distribución del saber.

Esto genera un desequilibrio que impide el cambio o provoca la aparición competitiva de otras formas de comunicación capaces de corregir dicho desequilibrio.

2. Las dimensiones más importantes de un imperio son el espacio y el tiempo y que algunos instrumentos de comunicación convienen más a uno que a otros. Así los imperios pueden perdurar o bien en el tiempo (como el Antiguo Egipto) o bien en el espacio (como el Imperio romano) según la forma de comunicación dominante.

Mcluhan (1911/1980)
Los años ´60 estuvieron enmarcados por una búsqueda de cambio de la juventud de la sociedad occidental de entonces.

Reflejado en gran parte a través del nacimiento de la minifalda, las vanguardias artísticas, la música (lo psicodélico), el nudismo, lo ecológico o naturalista, el movimiento hippie, las drogas, revueltas estudiantiles, entre otras manifestaciones características de la época.

En ese contexto surgió Herbert Marshall Mcluhan, canadiense doctorado en Letras y Artes que se convirtió en un polémico, controvertido y adorado profeta de la comunicación.

Las posiciones teóricas de McLuhan se incluyen dentro de la corriente general del determinismo tecnológico.

Fue más lejos que Innis al considerar no sólo la relación entre la comunicación y las estructuras sociales de poder, también el proceso mediante el cual experimentamos el mundo a través de los distintos medios de comunicación.


Para McLuhan todo está en cambio: usted, su familia, su barrio, su
educación, su puesto, su gobierno, su relación con los otros.

Él no reconocía otro cambio social que el impuesto por la tecnología eléctrica.

Es imposible comprender los cambios sociales y culturales si no se conoce el funcionamiento de los medios.

El medio de nuestro tiempo -la tecnología eléctrica- está remodelando y reestructurando los patrones de la interdependencia social y cada uno de los aspectos de nuestra vida privada.
Nos está forzando a reconsiderar y revaluar prácticamente cada pensamiento, cada acción y cada institución que hasta hoy se daban por establecidos.

Las tecnologías de la comunicación gobiernan fatalmente el destino de la humanidad, construyen la cultura, la conciencia y hasta la sensibilidad individual, pero ante ellas no hay posibilidad de réplica ni de respuesta. “Sólo cabe desconectar la electricidad -llegaría a decir- si queremos recuperar la libertad de espíritu de antaño”.


Pero, paradójicamente, Mc Luhan también es un producto de los medios masivos. Adquirió tal popularidad en 1964 (La comprensión de los medios como extensiones del hombre) que aparecía en los programas de radio y televisión haciendo sus profecías moralizantes y pesimistas sobre el futuro de la sociedad y su relación con las tecnologías.
Hasta llegó a ser entrevistado por la revista Play Boy en una de sus ediciones.

Su proyección pública contribuyó a la divulgación de la reflexión sobre los medios como fenómeno central de la modernidad.

De él se decía: 'Místico de la Aldea Electrónica', 'El más hippie entre los académicos y el más académico entre los hippies'.

La obra de Mcluhan se podría sintetizar en lo siguiente:
- anticipó el tránsito a la aldea global,
- afirmó que el medio es el mensaje,
- que las tecnologías admiten ser consideradas como prolongaciones de nuestro cuerpo y nuestros sentidos,
- que los medios de comunicación electrónicos admiten ser considerados extensiones de nuestro sistema nervioso central,
- es posible distinguir entre medios cálidos y fríos.

Anticipa muchas de las claves que enunciaron y describieron, décadas después, la sociedad de la información.


¨ La historia de la civilización recorre tres fases, según Mc Luhan:
Una primera etapa tribal y oral en la que no existe desequilibrio entre los sentidos.
Pasa a una etapa de destribalización, un segundo estadio de la civilización que se da con la creación del alfabeto fónico y la escritura. La exigencia de abstracción y racionalización que determina la escritura produce un desarrollo especial de la vista, porque requiere una organización sistemática, visual, del conocimiento. El concepto de destribalización no es nuevo. La división que supone la escritura es compartida por el sociólogo Max Weber o por Northrop Frye.
Una tercera etapa es la retribalización. Supone una vuelta atrás y está marcada por la aparición de los medios tecnológicos en el ámbito de la comunicación.
La radio, como extensión del oído, y la TV, como extensión del tacto, tienen la capacidad de romper los equilibrios naturales para restituir al individuo la totalidad de sus sensaciones. Por un lado, recrean el contacto oral inmediato que fue típico de la vida arcaica comunitaria y tribal. Por otro lado, derriban las barreras estatales derivadas a su vez de los efectos de la escritura y dan cuerpo a los proyectos de mundialización de la cultura.


Aquí introduce el concepto de aldea global dominada y sostenida por los nuevos medios de comunicación.

Para describir la interconectividad humana a escala global generada por los medios electrónicos de comunicación.

Su concepto de aldea global, la nueva sociedad tribal planetaria que propende a la comunicación-comunión -"la extensión tecnológica de nuestra conciencia"- como función natural y distintiva del ser humano, tiene una clara influencia del jesuita francés Teilhard de Chardin.

En síntesis, hay una referencia de hecho (aunque probablemente intuitiva) a tres diferentes órdenes de innovaciones tecnológicas:
1. Un orden eléctrico: el telégrafo y el teléfono, medios que redujeron el espacio psicosocial en asociación con otras 'extensiones' como los medios de transporte.

2. Un orden electrónico: dispositivos centrados esencialmente en el uso de válvulas.

3. Tecnologías recientes: estas tecnologías parecen invadir todas las técnicas convencionales de comunicación haciendo confluir la comunicación y la información de forma integrada y universal asociando todos los aspectos de la comunicación humana: desde la administración pública, hasta los servicios sociales, desde el entretenimiento hasta la salud y la educación.

Los medios como articulaciones del hombre
Es habitual que pensemos que los medios no son sino fuentes a través de las cuales recibimos información, pero la concepción de Mc Luhan era que cualquier tecnología (todo medio) es una extensión de nuestro cuerpo, mente o ser. Los medios tecnológicos son entendidos como herramientas que extienden las habilidades humanas:
La rueda es una prolongación del pie,
El libro es una prolongación del ojo,
La ropa, una prolongación de la piel;
La radio es una prolongación del oído,
La televisión, del tacto;
El circuito eléctrico, una prolongación del sistema nervioso central.

Los medios, al modificar el ambiente, suscitan en nosotros percepciones sensoriales de proporciones únicas. La prolongación de cualquier sentido modifica nuestra manera de pensar y de actuar y nuestra manera de percibir el mundo.
Cuando esas proporciones cambian, los hombres cambian.


Los medios como mensaje
La famosa frase 'El medio es el mensaje' nos lleva a la preguntarnos qué es el medio y qué es el mensaje.
Así como el medio es entendido como una extensión del cuerpo humano, el mensaje no podría ser entonces simplemente reducido a 'contenido' o 'información', porque de esta forma excluiríamos algunas de las características más importantes de los medios: su poder para modificar el curso y funcionamiento de las relaciones y las actividades humanas. Los medios manipulan a los receptores, los mueven, conforman su personalidad y su conciencia y todo ello por encima del contenido que pueden transmitir.

McLuhan definirá al 'mensaje' de un medio como todo cambio de escala, ritmo o pautas que ese medio provoque en las sociedades o culturas. De esta forma, el 'contenido' se convierte en una ilusión, en el sentido de que éste se encuentra enmascarado por la intervención del medio (la mediatización).
Medio y mensaje funcionan en pareja puesto que uno puede contener a otro: el telégrafo, contiene a la palabra impresa, que contiene a la escritura, que contiene al discurso... y así, por lo que el contenido se convierte en el mensaje del medio continente.
Habitualmente no notamos que existe interacción entre los medios y dado que su efecto en nosotros, en tanto audiencia, suele ser poderoso, el contenido de cualquier mensaje resulta menos importante que el medio en sí mismo.


Medios cálidos y fríos
La definición de los datos que son transmitidos a través de un medio, y el grado de participación de las audiencias para completar al medio, son los dos criterios fundamentales que propuso McLuhan para distinguir medios fríos y calientes:

Los medios de comunicación calientes / son de alta definición

(radio, cine, letras del abecedario, los números, los mapas, fotos, imprenta)
Son de poca o baja participación de audiencia

Ofrecen los mensajes cerrados, plenos de información



EJ. Visualmente, una fotografía es una alta definición.
Experimentar el mundo leyendo textos impresos aísla y no implica (fomentando una actitud racional individual)

Los fríos (el habla, la televisión, el teléfono, los comics).
Son de alta participación para que el público los complete

Obligan a la participación sensorial y estimulan la actividad mental del espectador. Al brindar poca información, los medios de baja definición exigen un receptor activo.

EJ. Una caricatura es una definición baja por la sencilla razón de que proporciona muy poca información visual y nuestros ojos se ven en la obligación de completar lo que falta para obtener una percepción acabada. El teléfono es un medio frío o un medio de definición baja debido a que se da al oído una cantidad mezquina de información, y el habla es un medio frío de definición baja, debido a que es muy poco lo que se da y mucho lo que el oyente tiene que completar.
Ver la televisión supone una mayor implicación, aunque no resulte muy informativo, y propicia una actitud menos racional y calculadora.

El interaccionismo simbólico y la Escuela de Palo Alto. Hacia un nuevo concepto de comunicación


Por Marta Rizo
Fuente: Portal de la comunicación (Universidad Autónoma de Barcelona)


I. Introducción
Desde el primer tercio del siglo XX hasta la actualidad, la teoría de la comunicación se ha ido construyendo desde perspectivas muy diferentes. Desde la teoría físico-matemática de Shannon y Weaver, conocida como “Teoría matemática de la información”, hasta la teoría psicológica basada en la percepción propuesta por Abraham Moles, pasando por una teoría social que relaciona lenguaje y comunicación –Saussure-, por el enfoque de la antropología cognitiva –Levi Strauss- y los abordajes fundamentados en la interacción –Bateson, Watzlawick, Goffman. Y más aún, también han destacado las aportaciones en el campo de los efectos de la comunicación de masas, un ámbito representado por nombres como Lasswell, Lazarsfeld, Berelson y Hovland, y las teorías críticas de la comunicación, promovidas desde la Escuela de Frankfurt por intelectuales como Adorno, Horkheimer y Marcuse, entre otros. Este panorama pone en evidencia la complejidad del tema, las múltiples aportaciones con que se ha tratado de dotar de coherencia a lo que conocemos como Teoría de la Comunicación. Ello es resultado, entre otros factores, de la polisemia misma del concepto de comunicación. Es sabido que la comunicación puede entenderse como la interacción mediante la que los seres vivos acoplan sus respectivas conductas frente al entorno, a partir de la transmisión de mensajes, signos convenidos por el aprendizaje de códigos comunes. También se ha concebido a la comunicación como el propio sistema de transmisión de mensajes o informaciones, entre personas físicas o sociales, o de una de éstas a una población, a través de medios personalizados o de masas, mediante un código de signos también convenido o fijado de forma arbitraria. Y más aún, el concepto de comunicación también comprende al sector económico que aglutina las industrias de la información, de la publicidad, y de servicios de comunicación no publicitaria para empresas e instituciones. Estas tres acepciones ponen en evidencia que nos encontramos, sin duda alguna, ante un término polisémico. Sin embargo, el debate académico en torno a la comunicación ha sido dominado por una perspectiva que reduce el fenómeno comunicativo a la transmisión de mensajes a través de los llamados medios de difusión. Sin ánimos de considerar vacío e innecesario dicho debate, consideramos que la comunicación va más allá de esta relación mediada. Es, antes que nada, una relación interpersonal.El Interaccionismo Simbólico –nombre acuñado por Herbert Blumer en 1938- y la Escuela de Palo Alto, también conocida como “Colegio Invisible” (nota 1), son dos claras manifestaciones de este intento por considerar a la comunicación, antes que nada, como interacción social. Ambos enfoques se desarrollan a mitad del siglo XX, y hasta entrados los años 80. Las dos corrientes orientan sus reflexiones e investigaciones desde un punto de partida básico: las definiciones de las relaciones sociales son establecidas interactivamente por sus participantes, de modo que la comunicación puede ser entendida como base de toda relación.

II. El Interaccionismo Simbólico
Los principales autores del Interaccionismo Simbólico son Herbert Blumer, George Herbert Mead, Charles Horton Cooley y Erving Goffman. Todos ellos compartieron el interés de analizar a la sociedad en términos de interacciones sociales. El punto de partida se encuentra en las ideas ya expuestas por Robert Ezra Park, de la Escuela de Chicago. Sin embargo, los conceptos de “sí mismo” (George H. Mead), “yo espejo” (Charles H. Cooley) y “ritual” (Erving Goffman), son los que han pasado a la historia como fundamentales para la comprensión del Interaccionismo Simbólico.

II.1. Génesis y antecedentes
Desde 1910, la comunicación en los EEUU está vinculada al proyecto de construcción de una ciencia social sobre bases empíricas. La Escuela de Chicago es su centro. La supremacía de esta escuela vio su fin en vísperas de la Segunda Guerra Mundial. El campo de observación privilegiado por la Escuela de Chicago es la ciudad como “laboratorio social”, con sus signos de desorganización, marginalidad, aculturación, asimilación; la ciudad como lugar de “movilidad”. Uno de los principales estudiosos fue Robert Ezra Park (1864-1944), quien fundamentó sus estudios en lo que denominó "ecología humana". Robert E. Park define la ecología como la ciencia de las relaciones del organismo con el entorno que abarca el sentido amplio de las condiciones de existencia; uno de los componentes de la ecología humana es el territorio, y los medios están dentro de éste. Tomando como marco esta definición, se inician nuevos parámetros de estudio donde se observan las competencias entre individuos que tienen la misma cultura y que buscan la interacción entre ésta; se observan, por otra parte, las diferencias sociales y culturales que hacen a cada ser alguien diferente.Robert E. Park, E.W. Burguess y R. D. McKenzie, en The City (1925), presentan su programa como un intento de aplicación sistemática del esquema teórico de la ecología vegetal y animal al estudio de las comunidades humanas. En sus estudios sobre la sociabilidad en el seno del tejido de la vida urbana, Park admite la dificultad de trazar la línea de separación entre lo biótico y lo social. La obra de Charles Horton Cooley (1864-1929) precedió a Robert E. Park en el análisis de los fenómenos y los procesos de comunicación. Cooley se dedicó a la etnografía de las interacciones simbólicas de los actores, siguiendo los pasos de George Herberd Mead, y fue el primero en usar la expresión “grupo primario” (Cooley, 1909) para denominar a los grupos que se caracterizan por una asociación y una cooperación íntima cara a cara.La propia opción etnográfica (nota 2) estuvo supeditada a una concepción del proceso de individuación, de la construcción del self o ‘sí mismo’ (Mead, 1934). El individuo es capaz de una experiencia singular, única, que su historia vivida traduce, y está sometido al mismo tiempo a las fuerzas de la nivelación y la homogeneización de los comportamientos. Con respecto a los medios de comunicación, desde la Escuela de Chicago éstos fueron concebidos como factores de emancipación, de ahondamiento en la experiencia individual, y como promotores de la superficialidad de las relaciones sociales y de los contactos sociales, de la desintegración. Uno de los postulados básicos de la escuela fue que si existe comunicación, es sólo en virtud de las diversidades o diferencias individuales, algo que se contradice si tomamos en cuenta las teorías que, en esa época, ponían el énfasis en el carácter homogéneo de la “masa” receptora de los medios de comunicación.

II. El Interaccionismo SimbólicoII.2. Premisas básicas
Desde el Interaccionismo Simbólico se destaca la naturaleza simbólica de la vida social. La finalidad principal de las investigaciones que se realizaron desde esta perspectiva fue el estudio de la interpretación por parte de los actores de los símbolos nacidos de sus actividades interactivas. En este sentido, en Symbolic Interaccionism, Herbert Blumer (1968) establece las tres premisas básicas de este enfoque:
1. Los humanos actúan respecto de las cosas sobre la base de las significaciones que estas cosas tienen para ellos, o lo que es lo mismo, la gente actúa sobre la base del significado que atribuye a los objetos y situaciones que le rodean.2. La significación de estas cosas deriva, o surge, de la interacción social que un individuo tiene con los demás actores.3. Estas significaciones se utilizan como un proceso de interpretación efectuado por la persona en su relación con las cosas que encuentra, y se modifican a través de dicho proceso.
De estas premisas se extrae que el análisis de la interacción entre el actor y el mundo parte de una concepción de ambos elementos como procesos dinámicos y no como estructuras estáticas. Así entonces, se asigna una importancia enorme a la capacidad del actor para interpretar el mundo social. Los interaccionistas simbólicos conciben el lenguaje como un vasto sistema de símbolos. Las palabras son símbolos porque se utilizan para significar cosas, y hacen posible todos los demás signos. Los actos, los objetos y las palabras existen y tienen significado sólo porque han sido o pueden ser descritas mediante el uso de las palabras.Uno de los conceptos de mayor importancia dentro de la corriente del Interaccionismo Simbólico fue el de self, propuesto por George Herbert Mead. En términos generales, el self (‘sí mismo’) se refiere a la capacidad de considerarse a uno mismo como objeto; el self tiene la peculiar capacidad de ser tanto sujeto como objeto, y presupone un proceso social: la comunicación entre los seres humanos. El mecanismo general para el desarrollo del self es la reflexión, o la capacidad de ponernos inconscientemente en el lugar de otros y de actuar como hablarían ellos. Es mediante la reflexión que el proceso social es interiorizado en la experiencia de los individuos implicados en él. Por tales medios, que permiten al individuo adoptar la actitud del otro hacia él, el individuo está conscientemente capacitado para adaptarse a ese proceso y para modificar la resultante de dicho proceso en cualquier acto social dado.Mead identifica dos aspectos o fases del self: el yo y el mí. El yo es la respuesta inmediata de un individuo a otro; es el aspecto incalculable, imprevisible y creativo del self. Las personas no saben con antelación cómo será la acción del 'yo'. El yo reacciona contra el mí, que es el conjunto organizado de actitudes de los demás que uno asume.


II. El Interaccionismo SimbólicoII.3. Las propuestas de Erving Goffman
En los años 60 y 70 destaca la obra de Erving Goffman (1922-1982), conocida por su extraordinaria minucia descriptiva, vertebrada por la idea de que la interacción social agota su significado social más importante en la producción de apariencias e impresiones de verosimilitud de la acción en curso. En Goffman, la sociedad se muestra como una escenificación teatral en que la vieja acepción griega de “persona” recobra plenamente su significado. Algunas de sus obras más representativas son La presentación de la persona en la vida cotidiana (1959), Estigma. La identidad deteriorada (1963) y Relaciones en público (1971). El autor se propuso comprender la vida cotidiana de las instituciones. Entendiéndolas como sistemas cerrados, Goffman superó los enfoques clásicos, que él mismo agrupa en cuatro grandes rubros: el técnico, el político, el estructural y el cultural. Su enfoque dramático permite la intersección de los cuatro rubros anteriores y, por lo tanto, la captación de la vida institucional en todos sus aspectos. Es, en este sentido, un acercamiento multidimensional. El punto de partida de Goffman fue un amplio conocimiento de la historia de las instituciones anglo-americanas. Progresivamente, el autor completó una conceptualización de los actos de la vida cotidiana como escenificaciones: el modelo analógico se convirtió, así, en el cimiento de las observaciones posteriores que permitieron enriquecer y ajustar el modelo propuesto. En primer lugar, el trabajo de Goffman no se limita a aportarnos un cuadro descriptivo de las instituciones observadas. Los datos son procesados y analizados, hacen surgir y retroalimentan al modelo interpretativo. En segundo lugar, las conclusiones analíticas rebasan el nivel del aquí y ahora. La comparación de diferentes estudios permite pasar a un segundo nivel de abstracción en el que el modelo es sometido una vez más a prueba. En tercer lugar, esta última fase es sometida una vez más al proceso analítico al final del cual es posible postular que las conclusiones y el modelo teórico-metodológico que lo sustentan tienen las características esenciales de un teorema general. El modelo planteado por Erving Goffman recibió el nombre de enfoque dramático o análisis dramatúrgico de la vida cotidiana, y puede sintetizarse como sigue:
1. Permite comprender tanto el nivel macro (institucional) como el micro (el de las percepciones, impresiones y actuaciones de los individuos) y, por lo tanto, el de las interacciones generadas y generadoras de la vida social. En este sentido, destaca el importante papel asignado a la interacción –a la comunicación, así pues- en la formación de la vida social.2. El poder interpretativo de este modelo tiene como límites el de los mundos culturales análogos al de las sociedades anglosajonas. Para conservar su poder heurístico en otras sociedades como las orientales, el modelo deberá ser alimentado con estudios de casos que permitan el ajuste de las categorías de análisis que conforman su estructura. En este punto se advierte una limitación en el modelo de Goffman; limitación que, por otro lado, se repite en cualquier modelo teórico-metodológico, realizado en un contexto –espacio-temporal- determinado.3. Goffman lleva su reflexión sobre la interpretación dramática hasta sus últimas consecuencias. Así entonces, el autor retoma los elementos esenciales de su análisis para acercarse al problema del individuo. Es decir, lleva a la práctica el principio dialéctico que establece la relación y el enriquecimiento entre cada una de las fases de la investigación y, aplicando el conocimiento sobre los dos primeros niveles, logra explicar elementos de las actuaciones individuales inicialmente no definidos.
Uno de los elementos más decisivos de la obra de Erving Goffman fue la conceptualización del “ritual”. Desde su perspectiva, más que de un suceso extraordinario, el ritual es parte constitutiva de la vida diaria del ser humano, por lo que se puede decir que la urdimbre de la vida cotidiana está conformada por ritualizaciones que ordenan nuestros actos y gestos corporales. En este sentido, los rituales aparecen como cultura encarnada, interiorizada, cuya expresión es el dominio del gesto, de la manifestación de las emociones y la capacidad para presentar actuaciones convincentes ante otros. Las personas muestran sus posiciones en la escala del prestigio y el poder a través de una máscara expresiva, una ‘cara social’ (Goffman, 1959) que le ha sido prestada y atribuida por la sociedad, y que le será retirada si no se conduce del modo que resulte digno de ella; las personas interesadas en mantener la cara deben de cuidar que se conserve un cierto orden expresivo. Goffman relacionó la conducta ritual interpersonal con las fases de los encuentros o interacciones cara a cara: el desafío, el ofrecimiento, la aceptación y el agradecimiento, entre otras. En dichas interacciones quedan expresados las reglas de etiqueta social y los atributos de las personas, tales como el orgullo, el honor, la dignidad y, en general, la posición social. Del concepto de ritual propuesto por Goffman se derivaron dos ideas importantes. La primera, la de relacionar a los rituales con el proceso de comunicación, pues los rituales se ubican en la categoría de actos humanos expresivos, en oposición a los instrumentales. Además de ser un código de conducta, el ritual es un complejo de símbolos, pues transmite información significativa para otros. La segunda idea consiste en relacionar a los rituales con los movimientos del cuerpo, en el sentido de que la ritualización actúa sobre el cuerpo produciendo la obligatoriedad y asimilación de posturas corporales específicas en cada cultura.


III. La Escuela de Palo Alto
Los autores más representativos de la Escuela de Palo Alto son Gregory Bateson, Paul Watzlawick y Don Jackson. Las propuestas de los tres autores, entre otros, confluyeron en una visión interdisciplinaria de la comunicación, lo cual queda demostrado en su voluntad de elaborar una teoría general de la comunicación humana que pudiera ser aplicada en contextos tan distintos como la psicoterapia y el sistema familiar, entre otros temas.

III.1. Orígenes y propuestas iniciales
Desde los años 40, un grupo de investigadores de los Estados Unidos procedentes de la antropología, la lingüística, las matemáticas, la sociología, la psiquiatría, etc., se muestran contrarios a la Teoría matemática de la Comunicación (1948) de Claude E. Shannon y Warren Weaver, que se estaba imponiendo como referencia maestra. Por oposición al modelo lineal de Shannon y Weaver, conocido también como el “Modelo telegráfico”, la propuesta de la Escuela de Palo Alto se conoce, también, como “Modelo orquestral de la comunicación”. En palabras de Yves Winkin (1982: 25), “el modelo orquestral, de hecho, vuelve a ver en la comunicación el fenómeno social que tan bien expresaba el primer sentido de la palabra, tanto en francés como en inglés: la puesta en común, la participación, la comunión” (nota 4).La historia de la Escuela de Palo Alto, también conocida como “Colegio Invisible”, comienza en 1942 con Gregory Bateson, que se asocia con Ray Birdwhistell, Edward T. Hall, Erving Goffman y Paul Watzlawick, entre otros. Todos ellos proponen una alternativa al modelo lineal de la comunicación, y trabajan a partir del modelo circular retroactivo propuesto por Norbert Wiener en su ya clásica obra Cibernética, o el control y comunicación en animales y máquinas (1948). Para los autores de la Escuela de Palo Alto, la comunicación debe ser estudiada por las ciencias humanas a partir de un modelo que le sea propio, y hay que concebir la investigación en comunicación en términos de niveles de complejidad, contextos múltiples y sistemas circulares. La principal aportación de esta corriente de pensamiento es que “el concepto de comunicación incluye todos los procesos a través de los cuales la gente se influye mutuamente” (Bateson y Ruesch, 1984). La comunicación fue estudiada, por tanto, como un proceso permanente y multidimensional, como un todo integrado, incomprensible sin el contexto en el que tiene lugar. La definición de comunicación que se puede extraer de la obra de estos autores es común a todos los representantes de la Escuela de Palo Alto. En uno de los pasajes iniciales del libro, Bateson y Ruesch (1984: 13) afirman que “la comunicación es la matriz en la que se encajan todas las actividades humanas”. De ahí que este enfoque inaugure una forma de comprender la comunicación mucho más amplia, superando el enfoque anterior y ubicando la reflexión sobre la comunicación en un marco holístico, como fundamento de toda actividad humana.

III.2. Premisas básicas: los “Axiomas de la Comunicación”
Desde su comprensión de la comunicación en términos contextuales, las premisas fundamentales de la Escuela de Palo Alto se pueden resumir como sigue:
1. La esencia de la comunicación reside en procesos de relación e interacción.2. Todo comportamiento humano tiene un valor comunicativo.3. Los trastornos psíquicos reflejan perturbaciones de la comunicación entre el individuo portador del síntoma y sus allegados.
De estas premisas se infiere, por tanto, el concepto de comunicación del que parten los autores de la Escuela de Palo Alto: la comunicación es un proceso social permanente que integra múltiples modos de comportamiento, tales como la palabra, el gesto, la mirada y el espacio interindividual. Los fundamentos teórico-conceptuales de la Escuela de Palo Alto se establecen de forma muy clara en los denominados “Axiomas de la Comunicación” (Watzlawick, Jacskon y Beavin, 1971). En la obra Teoría de la Comunicación Humana, los tres autores explicitan los siguientes puntos de partida para el abordaje de la comunicación:
- Es imposible no comunicar, por lo que en un sistema dado, todo comportamiento de un miembro tiene un valor de mensaje para los demás; - En toda comunicación cabe distinguir entre aspectos de contenido o semánticos y aspectos relacionales entre emisores y receptores; - La definición de una interacción está siempre condicionada por la puntuación de las secuencias de comunicación entre los participantes; - Toda relación de comunicación es simétrica o complementaria, según se base en la igualdad o en la diferencia de los agentes que participan en ella, respectivamente.
El planteamiento de estos axiomas rompe con la visión unidireccional o lineal de la comunicación. De alguna manera, los axiomas marcan el inicio para comprender que la comunicación no es sólo cuestión de acciones y reacciones; es algo más complejo, y debe pensarse desde un enfoque sistémico, a partir del concepto de intercambio. Así entonces, “la comunicación en tanto que sistema no debe pues concebirse según el modelo elemental de la acción y la reacción, por muy complejo que sea su enunciado. En tanto que sistema, hay que comprenderla al nivel de un intercambio” (Birdwhistell, 1959: 104) (nota 5).Los axiomas de la comunicación confirman el modelo relacional, sistémico, que enmarca toda la reflexión sobre los fenómenos comunicativos realizada desde la Escuela de Palo Alto. En una situación comunicativa, por tanto, el objeto de estudio fundamental es la relación misma, más que las personas que están implicadas en ella. De ahí que la interacción se erija como el centro del debate y como el objeto a atender antes que cualquier otro elemento.


III.3. Propuestas metodológicas: “encuadrar las observaciones”

Ver la comunicación de forma holística –multidimensional-, ubicarla en el marco de un contexto determinado, obliga a pensar las metodologías o formas de acercarse a ella. Alex Mucchielli (1998) recupera los aportes de la Escuela de Palo Alto y afirma que, según este enfoque, “una acción, una comunicación, es decir, una interacción, si se analiza por sí misma carece de sentido” (Mucchielli, 1998: 42). Por ello, se hace hincapié en una de las ideas fundamentales aportadas por Paul Watzlawick, quien afirma que “un segmento aislado de comportamiento es algo que formalmente no se puede definir, es decir, que carece de sentido” (Watzlawick et. al., 1971: 37). Estas consideraciones ponen en evidencia que el contexto es una de las categorías analíticas fundamentales para el estudio de la comunicación. Así pues, las acciones, las interacciones, no pueden entenderse si no se ubican en un contexto, sin atender al sistema o escenario en el que se realizan o tienen lugar. Todas estas afirmaciones se sintetizan con lo que los investigadores de la Escuela de Palo Alto nombraron como “encuadrar las observaciones” (Watzlawick et. al., 1971), lo cual significa que “hay que aprender a mirar todo el entorno de un fenómeno comunicativo para poder percibir el conjunto de actores implicados” (Mucchielli, 1998: 46). Para ello, los investigadores se situaron en lo que se denomina investigación hic en nunc -aquí y ahora-. La lectura de un pasaje de la obra de Paul Watlawick puede hacer comprensible la naturaleza básica de este tipo de investigación: “Sin ninguna duda, el comportamiento se encuentra determinado, al menos parcialmente, por la experiencia anterior, pero se es consciente de lo aventurado que resulta buscar las causas en el pasado... La memoria se basa esencialmente en pruebas subjetivas... Pero todo lo que A le dice a B sobre su pasado está ligado estrechamente a la relación actual en curso entre A y B y se encuentra determinado por dicha relación. Si, por el contrario, se estudia directamente la comunicación de un individuo con los miembros de su entorno... se pueden llegar a identificar diferentes modelos comunicativos de valor diagnóstico, que permitan determinar una estrategia de intervención terapéutica tan apropiada como sea posible. Este tipo de enfoque constituye más bien una investigación hic et nunc que una investigación del sentido simbólico, de las motivaciones o de las causas deducidas del pasado... El síntoma... deja percibir bruscamente su significación si se lo reemplaza en el contexto de interacción actualmente en curso entre un individuo y su medio humano. El síntoma aparecerá como una redundancia, como una regla de ese “juego” específico que caracteriza su interacción, y no como el resultado de un conflicto sin resolver entre dos fuerzas intrapsíquicas superpuestas” (Watzlawick et. al., 1971: 40-41).El pasado, así entonces, es sustituido por la situación de interacción presente, la que se está dando “aquí y ahora”. Esta forma de abordar la comunicación constituyó una novedad. El punto de vista determinista según el cual lo pasado influye necesaria y directamente sobre lo presente, se deja a un lado para dotar de mayor importancia al momento actual, a la situación comunicativa que, enmarcada en un contexto determinado pero presente, es portadora del significado sustantivo que caracteriza a esa misma situación de interacción. Aunado a este enfoque presente, otro cambio importante en la perspectiva propuesta por la Escuela de Palo Alto para el abordaje de los fenómenos comunicativos es la importancia otorgada al qué y al como de la situación, abandonando la reflexión sobre las causas de las situaciones y los sujetos mismos que en ellas participan. Atendiendo a esta idea, se puede decir que la perspectiva interaccional “es algo nuevo... examina los acontecimientos y los problemas en términos de comportamientos entre individuos de un sistema de relaciones sociales... se dirige hacia el “qué” y el “cómo” de la situación (en vez de hacia el por qué o el quién)... le interesa menos el origen o los fines últimos que la situación actual, así como el modo en el que se perpetúa y se podría modificar” (Weakland, 1977: 456).


IV. Hacia un nuevo concepto de comunicación
Las aportaciones del Interaccionismo Simbólico y la Escuela de Palo Alto a la comprensión de la comunicación se resumen en considerarla como la base de la interacción social y, de este modo, como fundamento para la construcción del mundo social. Sin comunicación, dirían los autores de ambos enfoques, no se puede hablar de sociedad.Así pues, la cultura y el aprendizaje humanos se realizan mediante la comunicación, o interacción simbólica, por la que cada ser humano adquiere el propio sentido del ser, su carácter e identidad. El self (Mead, 1934), o el ‘yo espejo’ (Cooley, 1909), es la constitución de un yo a partir de la interacción con los demás. Para George H. Mead, vamos adquiriendo nuestro sentido del yo de un modo simétrico a nuestro sentido de la existencia del otro. Así, cada uno de nosotros llega a ser consciente de una especie de otro generalizado, a saber, la sociedad en general. Cada situación de interacción se define de acuerdo con el bagaje simbólico que poseemos y que proyectamos in situ, definiendo la situación de interacción en la que nos encontramos. La interacción simbólica –la comunicación- es el medio por el cual se realiza la socialización humana que acompaña toda la vida del ser social. Lo interesante de las aportaciones del Interaccionismo Simbólico y la Escuela de Palo Alto es que ponen en evidencia la importancia de retomar y de hacer observable la comunicación atendiendo a su significado originario: la puesta en común, el diálogo, la comunión.

Notas
1. El nombre de “Colegio Invisible” responde a la particularidad del grupo de investigadores que conformaron la Escuela de Palo Alto: todos procedían de disciplinas distintas y de lugares e instituciones distintas, por lo que nunca se constituyeron como un grupo con un espacio de trabajo físico determinado. Más bien se fueron conformando a partir de encuentros en coloquios nacionales e internacionales, donde fueron encontrando ideas y enfoques comunes.

2. Las investigaciones del Interaccionismo Simbólico optaron por una metodología cualitativa, en su mayoría fundamentada en la técnica de la etnografía, también conocida como observación participante. La razón de esta elección fue el interés por captar las acciones e interacciones de los individuos en sus marcos o escenarios naturales de desarrollo.
El paso del “modelo telegráfico” al “modelo orquestral” de la comunicación implica, por tanto, el dejar de considerar a la comunicación como un proceso lineal y unidireccional –modelo de Shannon y Weaver- y pasar a comprenderla como un proceso multidimensional en el que entran en juego otros elementos contextuales, además del emisor, el mensaje y el receptor.

Consumos y mediaciones de familias y pantallas. Nuevos modelos y propuestas de convivencia



El trabajo es el resultado de un estudio de investigación realizado por dos educomunicadores aragoneses, el profesor José Antonio Gabelas Barroso y la doctora Carmen Marta Lazo, que aportan datos y reflexiones sobre la manera de establecer en el futuro nuevos modelos y mejores propuestas de convivencia con las pantallas desde la familia, teniendo siempre presente las aulas.

Escuela de Frankfurt: Primera Generación


Por Blanca Muñoz
Universidad Carlos III de Madrid

En Román Reyes (Dir): Diccionario Crítico de Ciencias Sociales

La Escuela de Frankfurt surgió como una consecuencia lógica ante los acontecimientos que desde la década de los años veinte se iniciaban en Europa, ya en una fecha tan temprana como 1923, se plantea la necesidad de desarrollar una reflexión global sobre los procesos que consolidan la sociedad burguesa-capitalista y el significado de la teoría ante tal consolidación. De este modo, el Instituto de Investigación Social vendrá a devolver a la Filosofía y a la Ciencia Social su carácter de análisis crítico no sólo en relación a la teoría sino, también, a la praxis y a la conjunción histórica de ambas.
Cronológicamente, y de una manera convencional, se puede hacer una descripción de la evolución "externa" del Instituto (Institut für Sozialforschung). Siguiendo el relato convencional, el Institut se constituye entre los años 1923 y 1924, vinculado a la Universidad de Frankfurt y con financiación del comerciante Hermann Weil. Felix Weil, hijo del anterior, Friedrich Pollock, Kurt Albert Gerlach y el joven Max Horkheimer, entre otros iniciadores, se plantean el estudio del Marxismo, pero no desde una perspectiva de afiliación política sino desde la actualización de los conceptos y problemas de la obra misma de Marx ,y que ya en l922 se habían retomado en una semana de estudio organizada sobre esta problemática. Sin embargo, será Kurt Albert Gerlach quien logra que el Ministerio de Educación alemán autorice al Instituto de Investigación Social. Esta autorización, más la financiación de Hermann Weil permiten una autonomía sin la cual no habría sido posible la creación de un "Instituto de Marxismo", como se le pensó denominar en un primer momento.
La dirección de Carl Grünberg que procedía de la Universidad de Viena enfoca el Instituto en una dirección de estudio de la Historia del Socialismo y del movimiento obrero (Grünberg Archiv", con XV tomos). Como politólogo esta preocupación se conjuntó con el interés por las obras de Georg Lukács y de Karl Korsch quienes introduccían una positiva valoración y replanteamiento del tema marxiano de las superestructuras ideológicas; es decir, reivindicaban la importancia cada vez mayor de factores relativos a lo simbólico y cultural. No obstante, esta etapa de Grünberg como director tiene que ser considerada como la "prehistoria" de la Escuela de Frankfurt. La Escuela de Frankfurt, como la consideramos en la actualidad, tiene su auténtica génesis con la dirección de Max Horkheimer cuando sucede a Grünberg en la dirección del Instituto. Desde l931, y ya en 1932 con la publicación de la "Revista de Investigación Social" ("Zeitschift für Sozialforschung") se puede hablar de la Escuela de Frankfurt conformada por quienes serán sus autores fundamentales: Theodor W. Adorno, el mismo Max Horkheimer, Erich Fromm, Walter Benjamin, Leo Lowenthal, y poco después Herbert Marcuse. Asimismo, Franz Borkenau, Siegfried Kracauer, Otto Kirchheimer, Franz Neumann, Olga Lang o, durante un breve tiempo Paul Lazarsfeld, entre otros nombres relevantes, trabajarán y colaborarán en los proyectos de la Escuela. Pero, el "núcleo duro" frankfurtiano será el formado por Horkheimer/Adorno, Benjamin, Fromm y Marcuse. Son, precisamente, los temas y el enfoque dado por éstos los que dan el sesgo característico a la Escuela y pese a lo que, últimamente, se quiere presentar como líneas dispersas de investigación, tal y como sugiere Axel Honneth subrayando las obras de Neumann y Kirchheimer frente a las de Adorno y Marcuse. Luego expondremos los tópicos habituales que sobre la Teoría Crítica circulan en las publicaciones más recientes.
La denominación de Teoría Crítica fue acuñada por Horkheimer. Denominación que se extenderá después como la definición más específica del sentido de la Escuela. Tanto Horkheimer como Adorno -quien hasta l938 no se asociará plenamente al grupo- establecerán de una forma objetiva el significado básico de lo que deberá entenderse bajo el concepto de "Teoría Crítica"; esto es, el análisis crítico-dialéctico, histórico y negativo de lo existente en cuanto "es" y frente a lo que "debería ser", y desde el punto de vista de la Razón histórico-universal. Por tanto, la conjunción Hegel-Marx se hace evidente. Pero, a la vez, el "es" de lo existente en cuanto "status quo" conlleva una investigación central de la Escuela: los principios de dominación colectivos. Aquí, Freud será la referencia necesaria y precisa. Lo irracional, lo racionalizado o convertido en un principio de dominación, pasa a convertirse en el gran problema y tema de investigación de la Teoría Crítica. En definitiva, para comprender el rumbo y la dinámica de la sociedad burguesa que se organiza económicamente a través del capitalismo, se hace indispensable la sínteses de las tres grandes concepciones críticas anteriores a la Escuela: Hegel-Marx-Freud aplicados dialécticamente en el examen de las direcciones de la relación entre racionalidad-irracionalidad y sus efectos sociales e históricos.
Desgraciadamente lo que se situaba como eje de investigación teórica y metodológica -la dominación- y que ya se enunciaba en la primera publicación de la "Zeitschrift", los Estudios sobre autoridad y familia, 1936, va a condicionar y desencadenar la trayectoria de la Escuela. El ascenso de Hitler al poder conlleva el cierre en 1933 del Instituto, el exilio, el encarcelamiento de algunos de sus miembros y la muerte prematura de una persoanliadad tan decisiva como la de Walter Benjamin cuya obra no deja de revalorizarse.
La emigración de la Escuela hasta asentarse en los Estados Unidos en Universidad de Columbia, en l934, pasa antes por Ginebra y París. En Nueva York, sin embargo, será en donde se consolida la denominación de Teoría Crítica dada ya definitivamente a las investigaciones llevadas a cabo por los miembros y colaboradores de la Escuela. Max Horkheimer y Theodor W. Adorno emprenden un rumbo nuevo a sus trabajos. La síntesis Marx-Freud se enriquece metodológicamente y producto de ello serán los cinco tomos de los Studies in Prejudice (l949-l950). La Personalidad Autoritaria, obra en la que Adorno tendrá un papel relevante, es una continuación del interés por desarrollar una "Escala de fascismo (F)" empírica y con una fiabilidad objetiva. El análisis del tema del prejuicio social había tenido un precedente en el libro Dialéctica de la Ilustración (también traducido al castellano como Dialéctica del Iluminismo) conjuntamente escrito por Horkheimer y Adorno en l941. Este libro marca el punto de inflexión fundamental de la evolución de la Teoría Crítica. En él se consolida el interés por el tema de la industria cultural y la cultura de Masas, situando en estas estructuras una continuidad entre la sociedad totalitaria del Nacionalsocialismo y la capacidad de persuasión y manipulación que poseen los dos nuevos procesos de transmisión ideológica. De este modo, tanto en La Personalidad Autoritaria como en la Dialéctica del Iluminismo se expresa la pervivencia en la Sociedad de Masas de unos principios de dominación en los que se difunde una cosmovisión de fuerte componente irracional y primitivo.
A partir de l948, las circunstancias políticas de Alemania posibilitan la vuelta de los teóricos críticos. Horkheimer, en l950, regresa a Frankfurt y con él vuelven Adorno y Pollock. Marcuse, Neumann, Kirchheimer y Löwenthal permanecerán en los Estados Unidos. En gran medida, la vuelta de la Escuela se ha entendido como una forma de saldar la mala conciencia alemana tras el Nazismo; es más, la pervivencia de la Teoría Crítica permitió una vez finalizada la guerra que Alemania pudiese resaltar la existencia de una resistencia y un exilio que suponía una "limpieza de cara" de todo el país. Así, la "refundación" del Instituto se convirtió en un acontecimiento esencial no sólo en la Universidad sino también en la sociedad alemana. Horkheimer, por ejemplo, llegaría a ser decano y rector de la Universidad de Frankfurt hasta el año l959 en el que se jubiló.
Pues bien, si tuvieramos que hacer una síntesis de la trayectoria cronológica de la Escuela de Frankfurt habría que subrayar cuatro etapas determinantes: - La primera comprendida entre los años 1923-1924, fecha de su fundación, y en la que el Instituto de Investigación Social se vincula a la Universidad de Frankfurt. La publicación de la Zeitschrift für Sozialforschung, en l932, establece de una manera general la línea de investigaciones de carácter crítico-dialéctico. - Sin embargo, se puede considerar que es a partir de 1932 cuando se puede hablar propiamente de la génesis de la Escuela de Frankfurt con la dirección de Max Horkheimer. Esta segunda etapa coincide con el ascenso del Nazismo. El exilio y la muerte de algunos de sus miembros fundamentales imprime un sesgo que será decisivo en el análisis teórico de la Escuela. No obstante, el contacto con la sociedad norteamericana introduce y consolida el estudio de la sociedad post-industrial y sus estructuras sociopolíticas y culturales. La vuelta de Max Horkheiemer a Alemania en el año l950 cierra esta etapa. - Desde l950 hasta la muerte de Adorno en l969 y de Horkheimer en l973, se llevan a cabo las aportaciones teóricas y metodológicas de la Teoría Crítica. Aquí, la conjunción de las técnicas empíricas con la reflexión teórica rompe el tópico de excesiva abstracción con el que se ha tildado a los autores frankfurtianos. Los Frankfurter Beiträge zur Soziologie son una buena prueba de ello. Es en esta etapa en la que se escriben las obras fundamentales no sólo de quienes volvieron a Alemania, sino también de quienes permanecen en Estados Unidos como será el caso de Marcuse. La influencia de la Teoría Crítica en los acontecimientos de los años sesenta es innegable y merecería un estudio específico el esclarecimiento de cómo se tomaron conceptos y propuestas características de la Escuela. - La cuarta etapa, tipificada de una forma convencional, se puede situar en el final de la Teoría Crítica clásica (Horkheimer, Adorno, Marcuse) y el surgimiento de la "segunda generación" (Jürgen Habermas, Claus Offe, Oscar Negt, Alfred Schmidt y Albrecht Wellmer, preferentemente). Habermas ya había iniciado su colaboración con la Escuela en los años cincuenta. Será a partir de la década de los sesenta cuando con la publicación de Student und Politik, escrito por Habermas y Ludwig von Friedburg, comience el tránsito de la "primera generación" a la "segunda". Los años setenta imprimen un giro nuevo a la temática crítica al introducir paradigmas nuevos a la Teoría Crítica. La obra weberiana enriquecerá la investigación social neofrankfurtiana. Y, asimismo, métodos empíricos provenientes de la tradición positivista y funcional-sistémica entran a formar parte de los estudios orientados, sobre todo, al análisis de la sociedad post-industrial y de sus estructuras.
La evolución de la Escuela de Frankfurt, en suma, sigue la misma evolución histórica de la sociedad del siglo XX. Así, resulta inseparable el sentido crítico de la Escuela de los acontecimientos que, desde los años veinte, se desarrollan internacionalmente. El repaso de las temáticas fundamentales será la comprobación de esto.
La Teoría Crítica: Autores y temáticas
La Teoría Crítica entendida como aclaración racional nació de dos planteamientos: la conjunción de la teoría marxiana con la de Freud y, por otro lado, el replanteamiento de los problemas de la teoría y de la práctica en su aplicación a la nueva Sociedad de Masas. Precisamente, el surgimiento de esta nueva formación económica y sociopolítica organizada sobre una economía de demanda y de consumo ponía en cuestión numerosas previsiones hechas por el Marxismo clásico. Y, sobre todo, en esta nueva etapa del capitalismo la introducción del psicoanálisis y de la metapsicología freudiana se hacía necesaria ya que, por primera vez, se hacía un uso político de la psicología colectiva. De aquí que, desde la misma fundación de la Escuela, sea imprescindible la síntesis entre economía y psicología como dan muestras los primeros trabajos de la Zeitschift für Sozialforschung y casi el acta fundacional como grupo que fueron los Estudios sobre Autoridad y familia. La búsqueda de un tipo de construcción teórica en la que la ruptura con la "teoría tradicional" abriera la posibilidad de abarcar las complejísimas interacciones del capitalismo avanzado, aparece como la génesis de los primeros frankfurtianos. Ruptura con la teoría tradicional en cuanto que ésta parte de una realidad plana y estática y, así, se presenta como unos enunciados interconexionados y que se derivan lógicamente unos de otros, utilizando el modelo matemático como modelo de modelos del conocimiento científico. El Positivismo, los variados y diversos empirismos, el Racionalismo y, en general, el ideal de las Ciencias Nomológicas estarían en esta perspectiva. Como apunta Horkheimer en su obra imperecedera Crítica de la Razón instrumental (Zur Kritik der instrumentelle Vernunft. Aus den Vorträgen und Aufzeichnungen seit Kriegsend), versión resumida en Eclipse of Reason, la Teoría Crítica nace de la no aceptación de un estado histórico en el que -y como afirma Adorno- los que "es" no "debería ser". De esta forma, los empirismo y positivismos arranca de una identificación con lo convencionalizado, con un "status quo" considerado como orden universal e inmodificable. En este sentido, el proyecto crítico, con su síntesis Marx-Freud, arrancará no tanto del "espectáculo del mundo" cuanto del "sufrimiento del mundo". Sufrimiento evitable desde la acción histórica racional e ilustrada.
Como ya se ha observado, la Teoría Crítica no buscará inscribirse de ningún modo en el paradigma de las Ciencias Nomológicas. Al contrario, en gran medida la Escuela de Frankfurt cronológicamente aún se sitúa en la "polémica de las Ciencias" en la que habían terciado desde Rickert y Windelband hasta Max Weber. La misma polémica que, en los años sesenta, mantedrá Adorno con Popper (La disputa del positivismo en la sociología alemana) se alinea de un modo subyacente en los coletazos que la "polémica de las Ciencias" de principios del siglo XX supuso en la Universidad germana. Ahora bien, lo fundamental resulta ser que frente a los positivismos, los autores frankfurtianos siempre tuvieron muy presente el gran problema de toda teórica: su paso y transformación a ideología. Frente a Popper, Adorno mantuvo una posición epistemológica que desconfiaba el paradigma nomológico en un sistema sociopolítico en el que la Ciencia y la técnica habían conducido acríticamente a la administración científica de la muerte. El "después de Auschwitz" que recorre todo el significado de la Dialéctica Negativa de Adorno, es un paso hacia delante de la teoría que se resiste a la complicidad con los principios de dominación social. De aquí que la Teoría Crítica se formula desde cuatro notas esenciales: histórica porque la teoría es aclaración sobre la existencia humana y desde un ideal hegeliano de humanización a través de un progreso constatable en la Historia por los grupos que son dominados y humillados (aspecto tan relevante después en el análisis de Michel Foucault de los "otros" y de los "espacios de poder"); en segundo lugar, la teoría debe de ser dialéctica puesto que su avance es a través de contradicciones captables desde un punto de vista racional, siendo la Razón la tercera y esencial característica de toda teoría que no quiera ser y actuar como ideología. La Razón, en definitiva, es el fundamento de la Teoría Crítica. Una racionalidad que tiene su herencia en Kant-Hegel y en la universalidad griega clásica. Así, la Razón se define como un proceso de análisis causal, pero desde la comprensión de las contradicciones en una dialéctica histórica que busca, preferentemente, las causas de la dominación. En este sentido, se distinguirá, siguiendo a Weber, entre racionalidad y racionalización. La racionalidad siempre, y por fuerza tendrá que ser crítica, mientras que la racionalización no es más que el uso del esquema medio-fin en unos objetivos cuyos resultados últimos no sean más que los de consolidar lo "constituido". Este sería el fundamento de la razón instrumental. Por ello, precisamente, la teoría que no deviene en ideología, tiene que ser histórica, dialéctica, racional y negativa. Frente a los positivismos de lo que "es" empíricamente, la negatividad de la comparación con un "deber ser" que actúa como el gran motor de la Historia desde sus orígenes. Desde las utopías a los deseos de una humanidad mejor y mejorada, la negatividad ha explorado caminos nuevos en los que la "explotación del hombre por el mismo hombre" se disipe como un recuerdo prehumano en la Historia. Tanto para Adorno como para Horkheimer y Marcuse, el "final de la utopía" ha llegado. La humanidad posee ya tantos recursos científicos, materiales como intelectuales como para transformar la sociedad. De aquí, que no se pueda tildar de idealistas a los teóricos de Frankfurt puesto que la crítica no se funda en unas abstracciones irrealizables sino en un examen económico, político y cultural que" no baja del cielo a la tierra". Al contrario, intenta subir de la tierra a una etapa histórica sin dominación inconsciente e irracional. De nuevo, la síntesis Hegel-Marx-Freud explica la globalidad del proyecto y de los objetivos finales de la Teoría Crítica. Este proyecto resulta de la suma de obras, conceptos, problemas e investigaciones de los miembros de la Escuela. El repaso de las principales aportaciones de los más representativos autores del Instituto muestra hasta qué punto existieron unos núcleos comunes de interés y una actitud general en la valoración de las contradicciones de la sociedad de capitalismo de Masas.
Max Horkheimer (l895-l973), aparte de ser el cofundador del Instituto de Investigación Social y su director desde l931 hasta su muerte, va a ser el impulsor de los planteamientos filosóficos y sociológicos más característicos. En sus obras principales:Estudios sobre Autoridad y familia (l936), Teoría tradicional y teoría crítica (l937), Dialéctica de la Ilustración (l948) conjuntamente escrita con Adorno, Teoría Crítica (l968), aparte de un conjunto de estudios como La crítica del juicio de Kant como lazo de unión entre la filosofía teórica y la práctica (l925), Comienzos de la filosofía burguesa de la historia (l931) o la firmada bajo el seudónimo de "Heinrich Fegius" Ocaso. Asimismo, obras tan características como Sociológica (con Adorno),
Teoría crítica o A la búqueda del sentido
Las aportaciones primordiales de Horkheimer se compendian en: - La preocupación epistemológica y metodológica resulta ser determinante. Horkheimer fundamentará la distinción básica de la Escuela entre razón crítica y razón instrumental, diferenciación esencial a la hora de constituir los núcleos de investigación y de método introduciendo, en este punto, una revalorización de lo cualitativo frente a lo cuantitativo. A partir de esta revalorización, el enfrentamiento con el positivismo se interpreta no tanto como proceso lógico como resultado y consecuencia sociopolítica. La autopresentación del positivismo como metodología experimental acentúa el carácter instrumental de la razón. Por consiguiente, esa racionalidad instrumental acaba siendo el instrumento de la dominación colectiva. Destrucción de la Naturaleza bajo los principios de la ganancia y explotación del ser humano revestida de la retórica de la eficacia y la utilidad son producto del instrumentalismo convertido en proceso científico y tecnológico. - De la crítica al positivismo, Horkheimer pasa a las consecuencias sociopolíticas que la razón instrumental conlleva. La experiencia del Nazismo, como compedio de la acción de una racionalidad administrada y planificada en fúnción de una dominación "eficiente", es el punto de inflexión que conduce a Hokheimer a sus continuados estudios -sirviéndose del psicoanálisis- sobre la estructura de autoridad, y su paso a autoritarismo, así como su transmisión en la familia. El Nazismo y el fascismo constituyen fenómenos sociopolíticos en los que el poder y la conciencia funcionan al unísono. El sistema de prejuicios articula unos tipos de carácteres que son el sustrato profundo para el triunfo del autoritarismo y de los más temibles movimientos de masas. Sin embargo, con la desaparición del Nazismo de Hitler no desaparecen los procesos de autorismo latente. Al contrario, la cultura de masas y la sociedad capitalista de consumo representan el renacer de la razón instrumental que convierte a los sujetos en objetos y a los objetos los sitúa como las finalidades de la vida humana. La sociedad de consumo de masas, por tanto, es la que altera el esquema medio-fin, haciendo que los medios parezcan los fines y, a la inversa, los fines y objetivos de una existencia realizada (amistad, conocimiento, realización) los vuelve medios para el consumo de productos serializados y homogeneizados en los que el individuo "deberá" encontrar su "ser". - Sin embargo, Horkheimer no queda en la mera denuncia de la dialéctica de la alienación. Siguiendo su revisión epistemológica del papel de la Filosofía y de la Ciencia Social en un proyecto que no sea el de la dominación, será quien establezca lo que debe entenderse como la función social de la teoría. La Teoría Crítica, entonces, reclama una vuelta a la razón especulativa que el positivismo intentó eliminar bajo la etiqueta de "metafísica". Para Horkheimer, la necesidad de una antropología crítica que reinstaure al ser humano en su lugar histórico, pasa por la emancipación del subjetivismo casi autista en el que el consumo ha confinado al individuo y por la reinstauración de aquellas posiciones intelectuales -incluidas la metafísica, el arte o la teología- que han impulsado al ser humano hacia su liberación. La búsqueda del sentido, como afirmaba Horkheimer, es prevenir que el principio de dominación no triunfe en la Historia y de aquí la responsabilidad de la Filosofía ante el sufrimiento del mundo.
Theodor W. Adorno (l903-l969) es considerado como el coautor con Horkheimer de la creación epistemológica, metodológica y temática de la Teoría Crítica. No obstante, Adorno se significa dentro del conjunto de miembros de la Escuela por su interés no sólo por problemas sociales y culturales sino, también, por sus indagaciones sobre estética especialmente de carácter musical. Pero, sobre todo, en la obra de Adorno se encuentran la generalidad de los temas que han dado su significado a la filosociología frankfurtiana. La personalidad autoritaria, el nuevo modelo cultural pseudoculto, el funcionamiento de las masas en el Nazismo y en la posterior sociedad post-industrial, y, a la par, los problemas estéticos que afectan a la creación artística y musical, son los fundamentos teóricos propios que definen las preocupaciones centrales de Adorno y de la Escuela. Hay, por tanto, una identidad entre la obra de Adorno y lo que después se ha considerado como las contribuciones de la Teoría Crítica a las áreas de la Filosofía y de la Sociología. El recorrido por la producción intelectual adorniana es buena prueba de esto: Kierkegaard. Construcción de lo estético (l933), Dialéctica de la Ilustración (l947), La personalidad autoritaria (l950), Minima moralia (l951), Sobre la metacrítica de la teoría del conocimiento (l956), Tres Estudios sobre Hegel (l957), La ideología como lenguaje (l964), La disputa del positivismo en la sociología alemana (l969), Dialéctica Negativa (l966), Teoría estética (l970), aparte de otros escritos sobre música y cultura de Masas como: Filosofía de la nueva música (l949), Disonancias (l956) o Prismas. Crítica de la Cultura y la Sociedad (l955). La ingente producción de Adorno refleja la evolución teórica y vital de la Escuela. Se puede afirmar, en suma, que puede considerarse el desarrollo de los intereses intelectuales del autor de Frankfurt como la síntesis más perfecta del proyecto crítico.
Las obras de Adorno y de Horkheimer se entrecruzan en muchas de sus propuestas, sin embargo Adorno aportó una temática propia original no sólo por sus contenidos sino, también, por sus posteriores influencias. En este sentido, una posible síntesis de sus aportaciones, dada la complejidad del pensamiento del autor crítico, sería la siguiente: - En un primer momento, habría que hablar de la revisión gnoseológica de una serie de filosofías en las que el subjetivismo deviene en irracionalismo o, como subraya Adorno, la "ideología como lenguaje". El existencialismo religioso de Kierkegaard, la fenomenología de Husserl y, sobre todo, la filosofía de Heidegger al acentuar la existencia abstracta del sujeto y diluir los aspectos histórico-objetivos conducen a una ontología del ser en la que el absurdo finaliza siendo el sentido y fin de la vida humana. Filosofías de la Vida, en consecuencia, que apelan a lo instintivo como liberación en un "ser para la muerte" que será el caldo de cultivo de políticas de expansión militar. El subjetivismo y el positivismo, tal y como lo analizó Horkheimer, en último término representan las dos caras de la misma moneda: la voluntad de dominio, ya sea sobre los "otros" o sobre la Naturaleza. De aquí que, para Adorno, en ambas posiciones se finaliza en una mitologización del pensamiento que queda detenido y confinado sobre sí mismo, sin capacidad para percibir y comprender a los "otros", considerados enemigos.
A partir del replanteamiento de las ontologías mitologizadoras, Adorno emprenderá un camino de revisión de los procesos de mitologización en los que se ven inmersos formas específicas de pensamiento y acción. La Dialéctica de la Ilustración, así, resulta paradigmática. Un pensamiento que situaba los ideales de progreso, de educación y de igualdad como ejes históricos acaba, con la consolidación del capitalismo industrial, justificando la administración científica de la muerte al devenir en razón instrumental en la que el progreso se confunde con la técnica, la educación en mera formación de la nueva mano de obra y la igualdad se identifica con uniformidad que posibilidad el consumo. La razón histórica ilustrada, al convertirse en razón instrumental, da paso a su propia negación mediante la conversión de una razón planificadora en la que el dominio aparecerá unas veces con su "cara amable" y, otras, endurecido por sus propias contradicciones. El "después de Auschwitz"es el hilo teórico de la reflexión de Adorno porque antes del "después" han existido unas causas que son las que directamente condujeron al Nazismo. - El Nazismo se convierte en el punto de inflexión para comprender globalmente la mitologización, en cuanto parálisis de la razón y del pensamiento, sociopolítica y cultural. Pero es Nazismo no es considerado como excepción histórica. Al contrario, éste es sólo un momento histórico de la irracionalidad devenida en política de poder. La irracionalidad se caracteriza porque tiene muchas caras y procesos. En última instancia, la capacidad para anular la conciencia crítica, destruir la capacidad causal del pensamiento y extinguir en la Masas el anhelo solidario de una sociedad mejor tiene que seguir considerándose secuela histórica del Nazismo. Es por ello por lo que a la Teoría Crítica le interesa de una manera tan esencial la génesis de la Sociedad de Masas y, básicamente, su ideología justificadora: la cultura generada por los mensajes artifícialmente construidos de los sistemas y canales de la comunicación de Masas. La Pseudocultura (Ver) resulta la estrategia primordial e imprescindible para disolver la conciencia crítica colectica y consolidar un orden mitológico de comprensión de la realidad. - La Sociedad de Masas, entonces, se entiende como la continuidad de la política mitologizadora y mitologizante. Por ello, es tan necesaria la introducción de la obra de Freud -y en concreto su Metapsicología expuesta preferentemente por el creador del Psicoanálisis en su Psicología de Masas y análisis del yo-. Conjuntamente con Marx, Freud proporciona un sistema global explicativo y epistemológico que interroga a las "apariencias" para llegar al "ser", siguiendo el clásico proyecto liberador heredado de Grecia. La Metapsicología es la llave que abre los oscuros y confusos dominios de la relación entre líderes y nultitudes.
Para Adorno, la industria de la cultura y de la comunicación permite el estudio objetivo de las bases materiales de la ideología. La ideología se transforma en industria, pero industria de la conciencia puesto que son las psicologías sociales las que entran como productos en el mercado del ocio y del consumo. En esta industria ideológica, sin embargo, se hace imprescindible excluir los elementos estéticos e intelectuales que manifiestan un sentido crítico hacia el status quo. La Pseudocultura, en cuanto desvirtuación y debilitamiento de los procesos educativos y culturales, es una consecuencia de esa tecnologización, con métodos de persuasión y manipulación, de las psicologías sociales. El resultado final será la formación de una cosmovisión colectiva en la que la personalidad autoritaria -caracterizada por la sumisión con los poderosos y la humillación y crueldad hacia los débiles- aparece como propia del "ciudadano normal". La irracionalización colectiva de la Sociedad de Masas conlleva fuertes componentes de autoritarismo en el que aún perviven herencias del Nazismo. La xenofobia y la misogínia, por ejemplo, se fomentarán políticamente en momentos de crisis económicas y sociales a través de los mensajes de la cultura-comunicativa y en función de los objetivos coyunturales del sistema de las corporaciones transnacionales. - En la Dialéctica Negativa y en la Teoría estética, Adorno establece su posición intelectual. Ambas obras escritas en el final de la vida del autor de Frankfurt, (la Dialéctica Negativa está fechada en l966 y la Teoría estética apareció póstumamente en l970), significan el replanteamiento del concepto de "dialéctica crítica". Así, frente a la alienación y a la cosificación de la conciencia, tanto individual como colectiva, la Teoría debe actuar desde la negatividad; es decir, desde un uso crítico de la razón no reconciliada con lo que "es". La praxis, pues, no puede resignarse ni someterse a ningún principio de dominación. La razón crítico-dialéctica , por tanto, deberá expresarse en unas prácticas en las que la negatividad sea el proceso en el que se sospeche de la identificación y de la identidad con áquello que es irreconciliable con la propia razón. Para Adorno, la dialéctica de las contradicciones es el significado de la filosofía de la negatividad. El "después de Auschwitz", con el que se cierra la Dialéctica Negativa, no es sino el proyecto de una nueva forma de hacer no sólo poesía, como afirma Adorno, sino especialmente una nueva visión de la Filosofía y de la Ciencia Social que no sean cómplices con el "espectáculo del sufrimiento humano".
Herbert Marcuse (1898-1979) representa el miembro más activo con los acontecimientos históricos concretos. Su incorporación a la Escuela data del año 1933, emigrando al año siguiente a los Estados Unidos. País en el que permanecerá y en el que llevará a cabo la gran mayoría de su producción intelectual. Su influencia sobre los movimientos estudiantiles y juveniles le dió una popularidad que, en gran medida, impidió la valoración objetiva de una de las contribuciones más relevantes de la teoría crítica. Entre sus obras más fundamentales están: Ontología de Hegel y teoría de la historicidad (l932), tesis de habilitación dirigida por Heidegger, Razón y revolución (1941), Eros y civilización (l953), El marxismo soviético (l958), El hombre unidimensional (l964), Crítica de la tolerancia pura (l965), El final de la Utopía (1967),Psicoanálisis y política (1969), La agresividad en la sociedad industrial avanzada y otros ensayos (l97l), Contrarrevolución y revuelta (1972), Filosofía estética (1972), Estudios sobre filosofía crítica (l973) y Medidas de la época (1975), aparte de un amplísimo conjuntos de conferencias, colaboraciones en libros y artículos sobre problemas de actualidad. En resumen, Marcuse es el mayor exponente del compromiso de la Teoría Crítica con los problemas de la sociedad contemporánea y su influencia en este aspecto será fundamental. - Es actualmente indudable que fue Marcuse quien reintrodujo a Freud como núcleo revitalizador del análisis sociopolítico. La crítica de la sociedad post-industrial y su poderosa superestructura ideológica pasa por la reinterpretación no sólo de Hegel y de Marx, en sus primeras obras y, sobre todo, en Razón y revolución, sino que la dialéctica social no puede olvidar el determinante componente inconsciente que actúa en la conducta colectiva. Para Marcuse, la sociedad constituida ha roto los vínculos entre Eros y Thanatos. El "principio de realidad", al sustituir al "principio del placer" y de creatividad, ha conducido históricamente a un sistema de represión global en el que la gran sociedad administrada del siglo XX es su máxima representación. Es por ello por lo que la crítica de la Sociedad de Masas no puede hacerse sólo desde sus estructuras sociopolíticas y culturales, sino que es precisa la revisión de la lógica de la dominación del inconsciente social que se articula a través de una desublimación represiva en la que la realidad y el sujeto quedan reducidos a simples instrumentos de producción y de consumo. Desublimación represiva y racionalización tecnológica serán los pilares sobre los que se asentará la Sociedad Unidimensional. - La Sociedad Unidimensional es definida por Marcuse como la sociedad sometida a la continua fetichización y alienación de sus miembros. En este sentido, resulta ser una sociedad en la que la razón instrumental ha logrado, mediante una utilización ideológica de la ciencia y la técnica, un impresionante poder de transformación de las necesidades y motivaciones de los individuos, y en este punto hay que situar el triunfo y pervivencia del sistema. Para Marcuse, el individuo "unidimensionalizado" es áquel que percibe y siente como suyas las perspectivas y necesidades que los mecanismos publicitarios y de propaganda le prescriben. La Sociedad Administrada ha conseguido establecerse no tanto en estructuras exteriores al sujeto sino que la unidimensionalidad se mueve en una doble dimensión psicológica: la sobrerrepresión y los esquemas de asimilación e introyección de los controles sociales. A partir de aquí, desaparece la bidimensionalidad; es decir, la capacidad del sujeto para percibir crítica y autocríticamente su existencia y su sociedad. En consecuencia, la culminación de la irracionalidad en la sociedad de consumo de Masas será la que bajo la aparente comodidad del bienestar y la felicidad organizada destruya los vínculos de interpretación causal e institucionalice un comportamiento colectivo en el que la desindividualización del ciudadano, pese a la propaganda del "individualismo", sea su efecto más evidente. - Frente a esa Administración global de la existencia que supone el modelo ideológico de la unidimensionalidad, Marcuse propone una salida de esa "conciencia infeliz generalizada". El autor de Eros y civilización, se sitúa en una revalorización de los logros históricos que el proyecto ilustrado ha conseguido. La ciencia y la técnica pueden ser liberadas del dominio irracional que el neocapitalismo ha provocado al apropiarse privadamente de sus hallazgos. Así, en El final de la Utopía, Marcuse replantea la imponente capacidad de transformación de la que dispone la especie humana. Los ideales utópicos en los que se plasmaban las ilusiones de una existencia plena, son ya posibles gracias a los conocimientos científicos y sociopolíticos disponibles. El hambre, la enfermedad, la precariedad, pueden superarse material y objetivamente. Pero, sobre todo, son la explotación del hombre por el hombre, la agresividad, la dominación las causas de la rémora de la Historia. La lucha contra tales causas es la realización de la Utopía y la instauración de nuevas fuerzas humanas y sociales que hagan renacer ese "principio del placer" con el que Freud restablecía el sentido histórico. Frente a la agresividad de una sociedad guiada por el "principio de destrucción", Marcuse reivindica el impulso de creación e invención en donde la síntesis de Marx y Freud haga posible el lema de "a cada cual según su necesidad, de cada cual según su capacidad". Walter Benjamin (1892-1940) tiene que considerarse como una figura única dentro del conjunto de pensadores de la Escuela de Frankfurt. Las características de su propia vida y su prematura muerte en Port-Bou, -al suicidarse la noche del 26 de septiembre de l940 ante la imposibilidad de poder cruzar la frontera franco-española con la invasión nazi de París, ciudad en la que Benjamin prefirió quedarse tras el exilio de la gran mayoría de miembros de la Escuela a Estados Unidos-, hacen que se considere al autor de Iluminaciones como un autor que no deja de revalorizarse con el paso del tiempo. Entre sus más relevantes creaciones son fundamentales: El concepto de la crítica de arte en el romanticismo alemán, (1918),Goethe Walhverwandtschaften (1925), Origen del drama barroco alemán, (1928), Dirección única, (1928), El Surrealismo. La última instantánea de la inteligencia europea, (1929), La obra de arte en la época de su reproductibilidad, (1934) y Personajes alemanes. Una secuencia de cartas, (1936). Tras su muerte se publicarán: Infancia berlinesa hacia el novecientos (1950), Para la crítica del poder y otros ensayos, (1965), Ensayos sobre Bertold Brecht, (1966), Charles Baudelaire, un lírico en la época del capitalismo (1969), y especialmente, Escritos, (1955) editados por Adorno, así como la selección de escritos en Iluminaciones, (1961). Desde 1972 se recogen en las Gesammelte Schriften una selección escogida y crítica de sus obras. Pese a la polémica sobre si Benjamin es un miembro de pleno derecho de la Escuela, la primera reflexión en este sentido no deja duda sobre su indudable filiación a la Teoría Crítica no sólo por su temática sino también por su posición intelectual. Ahora bien, Benjamin significa dentro del conjunto de autores frankfurtianos el interés por la razón estético-crítica. Este interés por la crítica literaria y artística le ha asignado el calificativo de "frankfurtiano heterodoxo". En este punto, no se pueden olvidar las disensiones con Horkheimer y algunas reprimendas de Adorno a Benjamin, reprochándole su falta de sistematicidad. Pero, lo cierto, es que el autor de La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, no sólo puede considerarse por su posición intelectual como frankfurtiano de pleno derecho, sino que, asimismo, enriquece y amplía las investigaciones de la Escuela.
Una síntesis adecuada de las aportaciones de Benjamin tiene que partir de la renovación del análisis cultural desde la perspectiva de la alienación de la "alta cultura humanista" en la sociedad de capitalismo de Masas. De este modo, la revisión de la razón estética se hará desde los aspectos siguientes: el lenguaje, la razón estética y sus alienaciones, y la búsqueda de la experiencia originaria como utopía. - Benjamin se centra en el lenguaje a partir de la capacidad nominativa de éste para establecer y fundar el mundo. Capacidad del lenguaje porque es percepción orginaria y mediación entre lo real y sus representaciones. Por tanto, son las representaciones la dimensión de la realidad que Benjamin trata de recobrar mediante una lengua que vuelve a su etapa originaria, antes de la manipulación y de la consolidación de la confusión. Y es aquí en donde el Arte restablece el concepto de tiempo mesiánico y utópico como acción representativa única. Pero. ese "tiempo estético" frente al "tiempo histórico" se ve extinguido ante el rumbo de la creación en las sociedades de Masas. Así, Benjamin replantea los grandes temas de la Cultura con mayúsculas: la "alta cultura" para situarse en una especie de "fenomenología de la conciencia creadora alienada". - Frente a la otra línea de análisis cultural frankfurtiana que se centra en la cultura industrializada de Masas, Benjamin reconsidera la cultura-cultura y sus manifestaciones a partir del concepto de aura. El aura es la singularidad de la creación, la esencia que ensambla tradición con contexto y determina su "signo de verdad", en palabras de Benjamin. El "aura", entonces, es unicidad como manifestación irrepetible de una lejanía. Mas, es ese valor cultural el que se ha alterado en las Sociedades de Masas. Alteración que tiene en la reproducción técnica el fundamento último de su distorsión y, a la vez, la mercantilización se muestra no sólo como la autoalienación de la creación sino, ante todo, como su dispersión en un falso esteticismo cuyo fin es político.En su famoso estudio sobre La obra de Arte en la época de su reproducción técnica, Benjamin explica no la alienación, como pérdida de sentido, del sujeto-consumidor -que ya analizaron Horkheimer y Adorno- sino la enajenación del objeto estético y la decadencia de la gran cultura. El surgimiento de los nuevos medios de comunicación provoca un efecto, por un lado, positivo y que es la difusión y el acceso de millones de personas al conocimiento del Arte. Sin embargo, por otro, el efecto negativo resulta ser la fetichización de lo creado. La obra de Arte deviene en consumo y en él desaparece esa singularidad cretiva que Benjamin había definido como aura. La subjetivización extremada y la desublimación del sentido creativo son el origen de la aparición de falsas vanguardias en las que ética y estética aparecen como esferas antagónicas. - La armonía entre ética y utopía pasa por la estética y la creación que busca el "tiempo del ahora" (Jetzzeit); es decir, el momento originario de la creación que anticipa una nueva Historia sin injusticias ni enajenaciónes. La ampliación de las facultades humanas que es la Cultura, actúa en favor de ese tiempo en el que se restaure al hombre con la Naturaleza y al ser humano con el otro ser humano. La crítica de la razón estética como proyecto que recupere la autenticidad de la existencia, integra y perfecciona dialécticamente la búsqueda frankfurtiana de un proyecto histórico en el que la emancipación de la dominación es la misma superación de la Historia. Frente a la injusticia y a la desesperanza, Benjamin defendió con su vida y con su obra el tiempo de la anticipación creadora. Así, lo reconoce Marcuse en la frase final del Hombre Unidimensional, citando a Benjamin: "gracias a los sin esperanza nos es dado tener esperanza". Y en este sentido, Benjamin tiene que ser entendido como uno de los más grandes teóricos de la Escuela de Frankfurt.
Algunos tópicos sobre la Escuela de Frankfurt
Se puede decir que si hay una corriente de investigación mal interpretada y tergiversada, ésta ha sido la Escuela de Frankfurt en cuanto Teoría Crítica. De aquí, que se hayan divulgado opiniones que presentan una serie de tópicos convertidos en lugares comunes de determinados análisis. Entre algunos de estos tópicos trataremos los más frecuentes y difundidos: elitismo, pesimismo, academicismo, "teologicismo" y , por último, la incapacidad de sintetizar a Marx con Freud. Estos tópicos, entre otros, deambulan por textos, manuales y libros especializados pasando a ser, ya casi, un complemento de la Escuela. Pues bien, a continuación haremos una breve referencia a estos juicios que han surgido unas veces por lecturas improvisadas y, otras, por intenciones no muy coherentes con la reflexión teórica.
De todas estas ideas manidas es, quizá, el elitismo el que mayor extensión ha tenido. Como "elitismo" se ha expuesto la perspectiva crítica a partir de una extraña contraposición entre teoría y sentido común. La dificultad lógica de la lectura filosófica se ha extrapolado al propio pensamiento expuesto con lo que se ha dado una profunda confusión entre temas, método y planteamiento. De este modo, la crítica a la Cultura de Masas, en cuanto proceso de destrucción intelectual de las poblaciones de las sociedades de consumo, se ha juzgado como actitud de "desprecio" a la misma sociedad. Aspecto éste tan contrario a las intenciones y propósitos de la Escuela que siempre hizo suyo -y vitalmente lo demostró- el proyecto ilustrado. Sin embargo, este tópico sigue gravitando sobre obras como las de Horkheimer y Adorno como calificativo que soslaya sus contribuciones esenciales al estudio del autoritarismo, la pseudocultura o un tema tan cotidiano como es el de la extensión de la irracionalidad social a través del horóscopo, la adivinación, etc., en los mensajes comunicativos y que son parte esencial de las nuevas "supersticiones secundarias".
Unido a este tópico está el de pesimismo. A la Escuela se la tilda de apocalíptica y desilusionada. Se le achaca el no dar "soluciones" con lo que se asigna una imagen de teoría cerrada sobre sí misma. De nuevo, y al igual que con el elitismo, se descalifica el significado de la dialéctica negativa bajo una interpretación que resalta el concepto de lo "negativo" en su uso vulgar. Es el viejo recurso de rebajar y reducir los conceptos y análisis para así rebatir más fácilmente los argumentos. Y con el procedimiento de tachar de "pesimistas" se apela, a la vez, a un positivismo también rebajado que se defiende como útil y verdadero.
La suma de elitismo y de pesimismo conduce al pretexto de academicismo, paradójicamente presentando el término de "académico" como peyorativo, sin recordar que académico proviene de la platónica y libre Academía clásica. Se censura a los teóricos críticos de "profesores", como si ello fuese el peor de los insultos. De modo que la complejidad se iguala a pedantería. Y la dificultad intelectual se equipara a arrogancia. En consecuencia, se desprecia el trabajo y el rigor teórico bajo la etiqueta de pesadez y tediosidad, poniendo como ejemplos a seguir el ensayismo trivial que tanto daño hace a la Filosofía y a la Ciencia Social.
De lo anterior no es extraño, entonces, que se conceptualice a la Teoría Crítica como "teologicismo", y entiéndase que no decimos Teología en el profundo sentido de esta área del saber; es decir, la abstracción se considera abstrusa y se reclaman metodologías cuantitativas y empíricas en un sociologismo que poco tiene que ver con la sistematicidad y objetividad del conocimiento experimental austero y conciso. Precisamente, el estudio frankfurtiano sobre la razón instrumental avisaba sobre el desprecio hacia áreas y procedimientos intelectuales que contenían importantes núcleos conceptuales sobre procesos de liberación y búsqueda de aperturas a lo que, éticamente, se ha denominado como el "deber ser" frente al "es".
En esta relación de tópicos no podía faltar, finalmente, uno de los que intenta desautorizar a la Escuela desde la Epistemología. Para ello, se recurre al desprestigio de las obras de Marx y de Freud. El Positivismo lógico y, sobre todo Karl Popper, pusieron los fundamentos de este modo de actuación. Así, se repite que la síntesis Marx-Freud resultó imposible en su armonización crítica. De aquí que se omitan, de nuevo, las investigaciones sobre consumo y Sociedad de Masas, cultura y comunicación, el replanteamiento de la cotidianidad unidimensional y, de una forma especial,la creación de la escala "F" de fascismo y la aplicación de métodos estadísticos en la temática de la personalidad autoritaria -base del Nazismo y de su continuidad posterior-, la reproducción del autoritarismo en la familia y el funcionamiento de la conducta y metapsicología de las Masas dirigidas. En consecuencia, desde el asalto a los ejes conceptuales y temáticos dialécticos y psicoanalíticos se emprende la anulación de la Teoría Crítica presentada como carente de objetividad. En estas condiciones, la pregunta es la de por qué se toma tanto esfuerzo en desprestigiar a una Teoría que se presenta como descabellada. Precisamente, el ingente afán por descalificar el análisis de la Escuela de Frankfurt confirma la penetrante capacidad de la Teoría Crítica para continuar en su proyecto ilustrado y clásico de proseguir reafirmando la aclaración racional de la realidad.
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